Hace unos días aprobamos en
mi Centro la posibilidad de que en tercero o cuarto curso se puedan impartir algunas asignaturas obligatorias en inglés. El aprobarlo ahora obedece a que, cuando los nuevos alumnos se matriculen en julio-septiembre estén avisados con dos o tres años de antelación y puedan dedicar tiempo a mejorar su nivel de inglés.
Que el nefasto nivel de idiomas que tenemos es un enorme lastre para la competitividad de nuestro país es evidente, como es evidente que algo (mucho) falla en el sistema educativo cuando a pesar de estudiar años de idiomas entre colegio e instituto, una gran mayoría de jóvenes son incapaces de mantener una mínima conversación en inglés.
Un titulado universitario que, además de sus conocimientos técnicos, salga de la universidad con una serie de competencias personales como capacidad de transmitir correctamente sus ideas, debatir, trabajar en equipo, etc, tiene una gran ventaja en el mercado de trabajo. Si además se le añade el dominio del inglés, pues mucho mejor pues su horizonte laboral se amplía enormemente (siempre y cuando uno esté dispuesto a abandonar el barrio).
Sin embargo, me está sorprendiendo la cantidad de reproches que me han hecho en estos días algunos alumnos y profesores: que si vamos a provocar tapones en determinadas asignaturas, que si va a echar atrás a muchos alumnos a la hora de matricularse, que si es meterse en problemas tontamente,...
Ya sé que tendrían que venir con el inglés más que dominado desde el instituto, pero puesto que no es así me parece que algo debemos de hacer al respecto, y cursar un par de materias en inglés creo que puede ser una forma de incentivar a los alumnos a esforzarse durante los dos o tres años previos y asistir a cursos de la Escuela de Idiomas (además la tenemos a cincuenta metros de nuestra Escuela), o a los propios cursos que organiza el Centro de Lenguas de la Universidad. Además, en asignaturas de primero y segundo se puede ir, poco a poco, realizando una cierta tarea de "inmersión", con documentación en inglés, incentivando la realización de presentaciones de trabajos en este idioma, etc, hasta llegar a esas asignaturas de tercero o cuarto.
¿Una asignatura de inglés? Pues no, en mi opinión no serviría para nada: el primer día el profesor investigaría el nivel de la clase, igualaría por abajo, y a empezar nuevamente con el verbo
to be.
¿Tanto me estaré equivocando? ¿De verdad tenemos que asumir que es mejor quedarnos como estamos, esperando a que alguien arregle la enseñanza de los idiomas en colegios e institutos? ¿No mejoraría una medida así el nivel de empleabilidad de nuestros alumnos?