sábado, 7 de marzo de 2009

Puertas al campo


Nuestros políticos siguen intentando ponerle puertas al campo. No sé si es una cuestión generacional o que el país no da para más, pero el caso es que parece que se las pintan solos para ponerse en situaciones absurdas y ridículas donde las haya, cuando se trata de temas de Internet. Esta semana hemos sabido que a Reyes Montiel, diputada de IU en la Asamblea de Madrid, se le prohibió informar desde su cuenta en twitter acerca de cómo transcurrían las intervenciones de la comisión de investigación de la (presunta) trama de corrupción y espionaje en la Comunidad de Madrid. Resulta que estuvo informando toda la mañana y supongo que eso llegó a oidos de algún meapilas histérico que corrió a contárselo a la presidenta de la comisión, quien por la tarde le prohibió seguir informando a través de ese medio. Cuando un político no comprende una nueva situación, su primera reacción es decir que "hay que regularlo". Regular y tomar decisiones sobre lo que no se entiende (por ejemplo, en qué consiste hoy Internet) lleva invariablemente a los políticos a caer en el esperpento: a nadie se le prohíbe en la comisión enviar SMS porque la presidenta ya tiene una idea de para qué sirve. Pero como eso de twittear le debió de parecer una cosa muy rara, por si acaso la primera reacción es prohibirla. Eso sí, a Reyes Montiel no le pudieron impedir levantarse de vez en cuando y salir al pasillo a actualizar su twitter. Absurdo total.

Otro especialista en tratar de poner puertas al campo es nuestro ínclito Ministro de Cultura, con sus campañas mediáticas y sus globos sonda y sus amenazas de sancionar el intercambio de archivos entre particulares, a sabiendas de que se pongan como se pongan, hoy por hoy no es ilegal en nuestro país. ¿Tanto dependen de la SGAE o tan ignorantes pueden ser en lo que respecta a Internet como para seguir erre que erre cayendo en el absurdo? También es cierto que lo de sostenella y no enmendalla es muy español, para qué nos vamos a engañar.


Hay algunos casos más de ridículo espantoso que hemos visto en las últimas semanas, como el descubrimiento de que Rosa Díez es capaz de actualizar su twitter al tiempo que le entrevistan en la televisión. O bien tiene el don de la ubicuidad o alguien le actualiza su twitter. Que se lo actualizaran no tendría mayor importancia, si quedara claro desde el principio que era alguien quien informaba de la actividad de Díez, y no hubieran pretendido hacer creer que lo actualizaba ella directamente. Para hacer la situación aún más absurda, cuando se descubre el pastel van y en vez de pedir disculpas y aclarar el sentido del uso de twitter, van y directamente lo cierran.

Una de las causas que provocan actitudes tan de vergüenza ajena en el uso de Internet de nuestra clase política es su falta de costumbre de rendir cuentas de su actividad ante el pueblo de una forma continuada, y no sólo en elecciones o mediante intervenciones estereotipadas y cocinadas para las noticias de las 3. Es evidente que no me suscribiría al twitter o al blog de todos y cada uno de nuestros diputados y senadores, pero sí es probable que me suscribiera al servicio que utilizaran aquellos que fueron elegidos por mi provincia (es decir, aquellos cuya obligación es representarme sean del partido que sean), con el fin de saber qué es lo que hacen durante cuatro años con mi voto.


No obstante, hay que reconocer que se ven algunos signos en todo el mundo de que las cosas cambiarán rápidamente (como todo aquello en lo que Internet tiene algo que ver). Un par de ejemplos: el blog de la Casa Blanca, en el que se informa mediante pequeños mensajes de la actividad de los miembros de la Administración norteamericana, el de Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán (aunque en este caso algunos posts son para poner los pelos de punta al más pintado), o estas declaraciones del Ministro de Educación e Investigación de Noruega. En España, la mencionada Reyes Montiel, o el diputado del PP Jesús Vázquez en su cuenta de Facebook son ejemplos de que algunos, afortunadamente, van comprendiendo cómo utilizar la tecnología para mantenerse en contacto con sus electores. Espero que en cuestión de pocos años sea algo que todos exijamos a nuestros representantes.

Foto: "Old Door", perteneciente a la galería de César S. en Flickr
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