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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Esto es un atraco

Una pregunta que me llevo haciendo muchos años, y que sorprendentemente (al menos para mí), a la gente le suele traer sin cuidado... hasta que les toca directamente: ¿por qué en este país las hipotecas no son hipotecas?
Me explico: en la mayoría de lugares civilizados del mundo, si no puedes pagar la hipoteca le das las llaves al banco y sí, te quedas sin casa, pero también sin deuda. Es lo normal: el banco hace una tasación y si finalmente no consigue vender la casa por lo que supone que es su valor... ajo y agua, son las cosas del mercado. Se llama riesgo, señores banqueros: ustedes estiman un valor para ese piso y el riesgo se reparte. Juan Pueblo asume el riesgo de quedarse un día sin trabajo y sin casa, y ustedes deben asumir el riesgo de haber tasado mal esa vivienda.
Pues no, en España, como somos tontos de capirote y tenemos unos banqueros que campan por el país como lo hacía Curro Jiménez por Sierra Morena, te quedas sin casa pero no sin la deuda.
Todo esto viene al hilo de este post de Ignacio Escolar, en el que se cita el caso de un ciudadano que se compró una vivienda de 220.000 euros ya acabó sin casa y con una deuda de 260.000. Como dice Escolar, en este país no se hipotecan las viviendas: se hipotecan las personas.
Estoy seguro de que la pandilla de sinvergüenzas que dirigen la mayoría de bancos de este país se tienen que descojonar de la risa en sus comilonas al ver lo gilipollas que somos: se forran promoviendo que se llene España de pisos de mierda que se venden con márgenes de usurero medieval, nos endeudamos para generaciones comprando esos pisos de mierda y, cuando explota todo, ellos se quedan con los pisos y nosotros con la deuda.
Cuando entre todos esos banqueros y empresarios que cuando vienen mal dadas piden "un paréntesis en la economía del mercado", se carguen la clase media, le van a vender pisos, coches y muebles de diseño al lucero del alba. A ver si, antes de que eso ocurra, algún partido político tiene los huevos de prometer (y, sobre todo, de cumplir) que las hipotecas van a ser sólo hipotecas, como en el mundo civilizado.