Yo sigo pensando que el personaje de Tom Cruise en Minority Report tenía que acabar agotado y con dolor de cervicales después de toda una jornada laboral utilizando aquellas famosas pantallas, pero lo cierto es que tiene algo mágico el poder manejar una pantalla con las manos, y mucho más si lo podemos hacer sin tan siquiera tocarla. La Wii abrió el camino que ahora ha continuado Kinect, y creo que con el tiempo acabará siendo habitual que haya en nuestra vida dispositivos que manejaremos únicamente con gestos.
En el MIT Media Lab han creado una extensión de código abierto para Chrome que han llamado DepthJS y que, combinada con Kinect, permite manejar el programa y navegar utilizando gestos con las manos, y que resulta de lo más atractiva.
La semana pasada se entregaron en Santiago los Premios Innova-G, promovidos por AGESTIC y con los que hemos colaborado desde la E.S. de Ingeniería Informática de la Universidad de Vigo. Se presentaron más de 50 iniciativas, lo que es todo un éxito y más si tenemos en cuenta que se trataba de la primera edición de estos premios.
Me han gustado mucho la mayoría de las iniciativas premiadas, muchas de las cuales desconocía por completo. Por mencionar hoy únicamente un par de ellas, me quedo con estas dos:
Webphone: premio a la mejor idea de negocio 2.0, y premio a la mejor start-up gallega. Se trata de un servicio click-to-call, desarrollado por la empresa coruñesa IPGlobal,que busca mejorar la atención al cliente y, por lo visto, ha demostrado que permite incrementar las ventas online hasta un 30%, así como reducir la tasa de abandono hacia otras webs. Básicamente es un botón insertado en una web, en el que pincha el visitante de la misma e introduce un número de teléfono en el que desea recibir la llamada de los anunciantes. Es un concepto muy sencillo pero que permite establecer una rápida comunicación entre cliente y anunciante, y de grandes posibilidades en el comercio electrónico, los clasificados o las agencias de comunicación.
Pleiteando.com: premio al mejor emprendedor gallego 2.0. Se trata de una red social de carácter jurídico fundada por Rodolfo Alonso Albella, un emprendedor y abogado lucense. El objetivo de la red es facilitar el contacto, la colaboración y la compartición de experiencias y recursos entre profesionales del mundo del Derecho, pero también con estudiantes y particulares. No cabe duda de que es un proyecto ambicioso: en su web podemos leer que su objetivo final es que "cualquier acto con trascendencia jurídica de nuestras vidas se pueda realizar con plena validez legal a través de esta red". Me parece una de las mejores y más ambiciosas declaraciones de misión de empresa que he leído en mucho tiempo.
Hay otras empresas muy interesantes, intentaré volver sobre alguna de ellas en próximos días. Estoy seguro de que al jurado no le fue nada fácil decidir, porque se presentaban ideas y negocios muy buenos, conocidos y con estupendas referencias (por ejemplo, dos de mis favoritos eran Ipoki y A Navalla Suiza, dos proyectos por los que tengo una especial debilidad, pero que finalmente no fueron premiados).
Con motivo de la celebración de los premios Innova-G, promovidos por AGESTIC, y en los que colabora la Escuela Superior de Ingeniería Informática (ESEI), me han hecho una entrevista en Galiciaé sobre negocios en la red, emprendimiento y universidad.
Llevaba varios meses sin escribir en el blog, justo desde antes del verano. Aunque el tiempo nunca sobra, no ha sido la falta de éste la razón. Ha sido, lisa y llanamente, que no me ha apetecido escribir, porque tampoco me ha apetecido mucho acercarme a la cosa digital más allá de las cuestiones profesionales. Creo que durante el verano le cogí otra vez gusto a cosas que tenía muy abandonadas, como la lectura, la música o el cine, y así he continuado durante lo que llevamos de otoño.
Sin embargo, hoy me he enterado de algo que me ha llamado mucho la atención, y que ha hecho que me apeteciera asomarme otra vez por aquí.
Resulta que un parroquiano tenía un problema con una de las cuatro líneas que tiene contratadas con Vodafone, llamó a atención al cliente y cuando llevaba 50 minutos esperando se le ocurrió abrir un hilo en un foro de GSMspain, con el siguiente texto:
He llamado al servicio de atencion a empresas 122 de Vodafone por un problema en mi linea. Una señorita me ha dicho que me mantenga a la espera mientras resuelven mi incidencia. Llevo 50 minutos a la espera escuchando la musica. ¿Que hago? ¿Cuelgo o espero?
Grankoala (es su nick en el foro) no se podía imaginar la que se iba a liar a partir de ahí, cuando a medida que pasaba el tiempo se iba sumando gente al foro. Cuando llevaba varias horas (sí, varias horas) se iban registrando nuevos usuarios para darle ánimos y, de paso, poner a escurrir a Vodafone. La cosa empezó a correr por Twitter, Facebook, Menéame y en fin, por todos los sitios por donde hoy por hoy corren las noticias en Internet.
Es evidente que, salvo que los de Vodafone vivan en un universo paralelo en el que no existe Internet, a las pocas horas ya tenían que saber lo que estaba ocurriendo. Pero allí seguía Grankoala (ahora que lo pienso, el nombre le viene que ni pintado), con su HTC Magic enchufado al cargador, el manos libres e inasequible al desaliento, escuchando la demencial musiquilla de espera mientras de vez en cuando actualizaba el foro agradeciendo el apoyo de las miles de personas que estaban accediendo al hilo, y subiendo incluso algún vídeo de su móvil en el que se veían avanzando las horas:
Pues así estuvo más de 27 horas. Sí, 27 horas. La llamada comenzó a las 21:37 del domingo, y a la 1:11 martes... le colgaron. Con el revuelo que se montó la noticia llegó a la prensa e incluso a las noticias de La Sexta (aunque dicen que lo publicó en Menéame, lo que no es cierto).
Bueno, el resto de la historia (sí, hay más), podéis leerlo en el hilo, pero lo que me recordó inmediatamente esta historia es otra que abre el libro "Los Nuevos Influyentes", de Paul Gillin, en la que AOL sufrió un tremendo calvario después de que un blogger publicara la conversación surrealista que había mantenido con el servicio de atención al cliente de la empresa. El 20 de junio de 2006, este blogger, Vincent Ferrari, publicó la conversación en su blog y, a partir de ahí, la historia cobró vida propia. El 30 de junio Ferrari fue entrevistado en el programa Today, y miles de medios de todo el mundo se hicieron eco de la noticia. Además, comenzaron a aparecer empleados y ex-empleados de AOL que filtraron incluso técnicas de distracción que la empresa utilizaba con los clientes que llamaban para darse de baja.
Aunque AOL escondió la cabeza durante semanas esperando a que pasara el temporal, el 2 de agosto acabó anunciando cambios en su política de atención al cliente (eso sí, según la empresa los cambios no tenían nada que ver con el incidente en cuestión ;-) Esto fue en 2006, y aún hoy se puede ver la historia en el cuarto lugar si se teclea en google "aol customer service".
El libro de Paul Gillin debería de ser, hoy por hoy, lectura obligada para cualquier responsable de comunicación de una empresa.
Me imagino la cara de desconcierto de los directivos de Vodafone a lo largo del día, tratando de decidir qué hacer: si afrontar los hechos, coger el teléfono y dar la cara, seguir escondiendo la cabeza esperando a que la llamada se cortara y el temporal se fuera por sí solo, o directamente colgar (que era, sin duda, la peor de las opciones, la que sólo podía empeorar su imagen y la que, evidentemente, tomaron). La noticia de las desventuras de Grankoala publicada por el diario Las Provincias ya aparece en la primera página de resultados de google cuando se busca "vodafone atención al cliente".
Señores directivos: léanse, para empezar, el libro de Gillin y comiencen a entender de qué va Internet en el año 2009. Dejen de tomarle el pelo a sus clientes, diseñen servicios de atención al cliente que, en efecto, ATIENDAN a los CLIENTES y comprendan, de una vez, el enorme poder de influencia que, afortunadamente, ahora tenemos sobre sus empresas, sus productos y sus servicios. Las reglas de la comunicación hace tiempo que cambiaron y muchos aún no se han dado por enterados.
En New Scientist publicaron hace unas semanas un bonito y descriptivo gráfico del tamaño de Internet, en el que podemos ver la evolución del número de usuarios en algunos países como China, EE.UU., Japón o Alemania. Es impresionante ver cómo China ha pasado en cuatro años de 87 millones de usuarios a 253 millones, y eso que sólo se conecta el 19% de su población.
También se muestra el porcentaje del tráfico de Internet por tipo de aplicación (correo electrónico, web, P2P,...)
El periódico Xornal de Galicia tuvo la amabilidad de pedirme, con motivo del día de Internet, un pequeño artículo de opinión que se publicó el pasado domingo y que reproduzco a continuación traducido al castellano:
La actitud
Hace unas semanas asistí en A Coruña al primer Iniciador celebrado en Galicia, un evento organizado por y para emprendedores del ámbito tecnológico. El perfil de la mayoría de los asistentes era el de jóvenes con formación universitaria y trabajadores por cuenta ajena, pero con enormes ganas poner en marcha su propia aventura empresarial, generalmente relacionada con tecnologías de Internet. Había analistas, jefes de proyectos, responsables de TI de diferentes empresas,... jóvenes con elevadas capacidades técnicas y un enorme potencial profesional. Lo que los diferencia del titulado universitario medio no son, sin embargo, estas aptitudes, sino sus actitudes: la pasión por emprender, innovar, compartir ideas, observar críticamente su entorno, imaginar otras realidades, decirse “¿por qué no?” y ponerse manos a la obra. En definitiva, no se conforman con hacer que el mundo funcione sino que además quieren cambiarlo.
En Internet se ponen en marcha diariamente nuevos modelos de negocio. Unos funcionan y otros no, pero el combustible que pone en la Red todos estos sueños es siempre el mismo: la actitud emprendedora. Sin embargo, en las titulaciones universitarias del ámbito tecnológico lo habitual es que la formación siga centrada en el desarrollo de las capacidades técnicas del alumno. Hay que aprovechar el proceso de cambio en el que está inmersa la Universidad para cambiar también este modelo anacrónico centrado en la aptitud por un modelo mixto aptitud-actitud. En las titulaciones de Ingeniería Informática y Telecomunicaciones tenemos la suerte de que Internet es el campo de trabajo diario de nuestros alumnos y en él adquieren importantes conocimientos técnicos. Aprovechemos para desarrollar, en igual medida, sus actitudes emprendedoras, porque con esa palanca podrán mover el mundo.
El miércoles de esta semana tuvo lugar la inauguración del ciclo de conferencias "Internet y Legislación" que ha organizado Opico, una asociación de estudiantes del campus de Ourense. Estas conferencias, que tienen lugar los días 15, 22 y 29 de abril, se celebran en unos días en que la actualidad judicial y política ha convertido a la Internet española en un hervidero de noticias, opiniones y acciones. Como director académico de este curso me correspondió participar en su inauguración con unas palabras, y la verdad es que lo difícil es hablar sólo un par de minutos sobre este tema tan apasionante.
La primera reflexión me la generó ya el título que proponía Opico: Internet y legislación son, en muchos sentidos, conceptos prácticamente incompatibles, porque “legislar Internet” es, por la propia naturaleza de la red, casi como intentar poner puertas al campo.Sin embargo, y aunque en ocasiones se exagera la inquietud de la sociedad, lo cierto es que ésta demanda respuestas y protección de sus derechos. De que existe inquietud por el estudio de los aspectos jurídicos de las tecnologías de la información baste decir que en el nuevo título de Grado en Ingeniería Informática de mi Escuela, una de las primeras asignaturas que se decidieron, y sobre la que no hubo ninguna discusión, fue la de “Fundamentos Éticos y Jurídicos de las TIC”.
Hace unos días la comisaria europea de protección de los consumidores, Meglena Kuneva, manifestaba su convicción de que “los derechos de los consumidores deben adaptarse a la tecnología, no ser aplastados por ella“, y demandaba a las empresas con presencia en Internet que protejan mejor los datos personales de los usuarios, y más concretamente aquellos susceptibles de ser usados con fines comerciales y publicitarios. Según la comisaria, el usuario está indefenso frente esta recopilación de datos, por lo que en su opinión deberían de existir más y mejores herramientas que permitan al usuario un mayor control sobre su privacidad. Lo cierto es que la inmensa mayoría de la gente desconoce en qué medida se pueden llegar a conocer sus hábitos, gustos, intereses y aficiones por el rastro que deja nuestra navegación en Internet. Recuerdo que hace un par de años me llamó mi padre todo agitado preguntándome si era posible que Google leyera sus correos, porque se había dado cuenta de que la publicidad que aparece en Gmail tenía que ver con el contenido de sus mensajes. Cuando le expliqué cómo funcionaba el tema (es decir, por qué tenía un servicio de correo electrónico tan bueno y gratis) se sintió como el protagonista de 1984, la novela de Orwell, cuando se dio cuenta de que el espejo de la habitación tenía truco.
La inmensa mayoría de los ciudadanos que dan de alta alegremente cuentas en Gmail, Facebook, MySpace,... lo hacen sin leer las condiciones y sin ser conscientes de hasta qué punto están ofreciendo datos e información sobre ellos a cambio del placer que les reporta ese servicio gratuito. Esa es una buena reflexión a hacerse en estas jornadas: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a renunciar a buena parte de nuestra privacidad a cambio del uso de estos servicios? ¿en qué punto deben de intervenir los reguladores?
Otra de las noticias recientes que han levantado mucho revuelo en la prensa y en la comunidad de los internautas españoles es la del webmaster de una web de intercambio de enlaces P2P que se ha declarado culpable, y ha sido condenado a unos meses de cárcel y a una multa. Es la primera vez que se condena a alguien por un delito relacionado con las descargas en este país, y la industria y los medios han aprovechado para anunciarlo a bombo y platillo. Y observad que he dicho "descargas", y no “descargas ilegales”, porque ¿es ilegal descargar archivos con copyright sin ánimo de lucro? Todas las sentencias anteriores absolvieron a los acusados, así que la opinión mayoritaria de los jueces hasta la fecha parecía ser que no es delito (aunque lo cierto es que este tipo de webs tienen ingresos por publicidad). Para la comunidad internauta está claro que no es delito, y a la vista está el rechazo enorme, inmenso, con que se ha reaccionado al nombramiento de la nueva ministra de Cultura. Pero el Gobierno, la SGAE y determinados juristas parecen opinar lo contrario. Se necesita hacer luz sobre este tema. Pero luz de verdad, de la que va acompañada por leyes y reglamentos, no campañas sesgadas, falsas e intimidatorias.
Es evidente que hace falta aclarar muchas cosas, pero no va a ser sencillo. Cuando hace unos días la nueva Ministra de Cultura decía que había que “ordenar Internet”, era contestada por el D. Pedro Martínez Gracia, fiscal de la Comunidad de Madrid, en un gran artículo publicado en la web de la Asociación de Internautas y titulado "La domadora". En ese artículo citaba una sentencia que califica como "uno de esos escasos momentos en que la jurisprudencia, se torna en poesía de la libertad construyendo un puente entre el pensamiento de la Ilustración y el paradigma de la sociedad emergente."Se trata de una sentencia del año 97 de la Corte Suprema de los EE.UU. en la que se declaró la inconstitucionalidad de la Ley de Decencia en las Comunicaciones. A continuación reproduzco íntegramente la parte final de este artículo del Sr. Martínez Gracia porque realmente merece la pena:
"[...]La sentencia define a Internet como “una conversación universal sin fin”. Y dice así: "El Gobierno, no puede, a través de la Ley de Decencia de las Comunicaciones, interrumpir esa conversación. Como la forma participativa de expresión de masas más desarrollada jamás conocida, Internet merece la más estricta protección frente a la intromisión gubernamental. Es cierto que muchos encuentran algunas de las expresiones o manifestaciones en Internet ofensivas y es cierto, también, que, en medio del estruendo del ciberespacio, muchos oyen voces que consideran indecentes. La ausencia de regulación gubernativa de los contenidos de Internet ha producido, incuestionablemente, una especie de caos".
Pero, seguía razonando el Tribunal Supremo: “lo que ha hecho de Internet un éxito es el caos que representa. La fuerza de Internet es ese caos. Como sea que la fuerza de Internet es el caos, la fuerza de nuestra libertad depende del caos y de la cacofonía de la expresión sin trabas que protege la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos”. Por esas razones, la ley fue declarada inconstitucional.
Esa fuerza a la que se refiere la sentencia es la propia y genuina fuerza de la democracia, que no olvidemos reside en el PUEBLO y no en los Lobbies.
Esta sentencia “sabia”, como pocas supo construir un puente entre el viejo paradigma de la ilustración y a la nueva sociedad emergente para garantizar la continuidad de sus valores. Parece ser que ahora se pretende destruir ese puente, para garantizar el negocio de unos pocos ya enriquecidos."
Nuestros políticos siguen intentando ponerle puertas al campo. No sé si es una cuestión generacional o que el país no da para más, pero el caso es que parece que se las pintan solos para ponerse en situaciones absurdas y ridículas donde las haya, cuando se trata de temas de Internet. Esta semana hemos sabido que a Reyes Montiel, diputada de IU en la Asamblea de Madrid, se le prohibió informar desde su cuenta en twitter acerca de cómo transcurrían las intervenciones de la comisión de investigación de la (presunta) trama de corrupción y espionaje en la Comunidad de Madrid. Resulta que estuvo informando toda la mañana y supongo que eso llegó a oidos de algún meapilas histérico que corrió a contárselo a la presidenta de la comisión, quien por la tarde le prohibió seguir informando a través de ese medio. Cuando un político no comprende una nueva situación, su primera reacción es decir que "hay que regularlo". Regular y tomar decisiones sobre lo que no se entiende (por ejemplo, en qué consiste hoy Internet) lleva invariablemente a los políticos a caer en el esperpento: a nadie se le prohíbe en la comisión enviar SMS porque la presidenta ya tiene una idea de para qué sirve. Pero como eso de twittear le debió de parecer una cosa muy rara, por si acaso la primera reacción es prohibirla. Eso sí, a Reyes Montiel no le pudieron impedir levantarse de vez en cuando y salir al pasillo a actualizar su twitter. Absurdo total.
Otro especialista en tratar de poner puertas al campo es nuestro ínclito Ministro de Cultura, con sus campañas mediáticas y sus globos sonda y sus amenazas de sancionar el intercambio de archivos entre particulares, a sabiendas de que se pongan como se pongan, hoy por hoy no es ilegal en nuestro país. ¿Tanto dependen de la SGAE o tan ignorantes pueden ser en lo que respecta a Internet como para seguir erre que erre cayendo en el absurdo? También es cierto que lo de sostenella y no enmendalla es muy español, para qué nos vamos a engañar.
Hay algunos casos más de ridículo espantoso que hemos visto en las últimas semanas, como el descubrimiento de que Rosa Díez es capaz de actualizar su twitter al tiempo que le entrevistan en la televisión. O bien tiene el don de la ubicuidad o alguien le actualiza su twitter. Que se lo actualizaran no tendría mayor importancia, si quedara claro desde el principio que era alguien quien informaba de la actividad de Díez, y no hubieran pretendido hacer creer que lo actualizaba ella directamente. Para hacer la situación aún más absurda, cuando se descubre el pastel van y en vez de pedir disculpas y aclarar el sentido del uso de twitter, van y directamente lo cierran.
Una de las causas que provocan actitudes tan de vergüenza ajena en el uso de Internet de nuestra clase política es su falta de costumbre de rendir cuentas de su actividad ante el pueblo de una forma continuada, y no sólo en elecciones o mediante intervenciones estereotipadas y cocinadas para las noticias de las 3. Es evidente que no me suscribiría al twitter o al blog de todos y cada uno de nuestros diputados y senadores, pero sí es probable que me suscribiera al servicio que utilizaran aquellos que fueron elegidos por mi provincia (es decir, aquellos cuya obligación es representarme sean del partido que sean), con el fin de saber qué es lo que hacen durante cuatro años con mi voto.
No obstante, hay que reconocer que se ven algunos signos en todo el mundo de que las cosas cambiarán rápidamente (como todo aquello en lo que Internet tiene algo que ver). Un par de ejemplos: el blog de la Casa Blanca, en el que se informa mediante pequeños mensajes de la actividad de los miembros de la Administración norteamericana, el de Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán (aunque en este caso algunos posts son para poner los pelos de punta al más pintado), o estas declaraciones del Ministro de Educación e Investigación de Noruega. En España, la mencionada Reyes Montiel, o el diputado del PP Jesús Vázquez en su cuenta de Facebook son ejemplos de que algunos, afortunadamente, van comprendiendo cómo utilizar la tecnología para mantenerse en contacto con sus electores. Espero que en cuestión de pocos años sea algo que todos exijamos a nuestros representantes.