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viernes, 17 de abril de 2009

¿Qué pasa con la Ingeniería Informática? Algunas respuestas.

El pasado jueves 16 de abril se celebró en A Coruña la asamblea de la Conferencia de Directores y Decanos de Informática (CODDI). Fue una reunión bastante más relajada que las últimas, y en la que se notaron los efectos balsámicos de la reciente aprobación de los marcos académicos (fichas) y la consiguiente clarificación del panorama académico para elaborar los planes de estudios. De hecho, la mayor parte de las conversaciones giraban en torno a cómo se están diseñando los títulos de la Ingeniería Informática en las diferentes Universidades españolas. Por supuesto también contribuyó al buen ambiente la excelente organización de nuestro anfitrión, Alberto Valderruten, Decano de la Facultad de Informática de A Coruña, que nos trató a cuerpo de rey :-)

Como es natural, la reunión giró casi exclusivamente en torno a dos temas principales:


1) Estado actual de la verificación e implantación de los estudios de grado y máster.
2) Atribuciones profesionales

Evidentemente la mayor parte del tiempo la dedicamos al primer tema, el académico, que es el que nos corresponde como responsables universitarios. Estaba prevista la participación de D. Felipe Pétriz, Director General de Universidades, pero la crisis de Gobierno de la semana pasada, con la vuelta de Universidades a Educación, dio al traste con la previsión: Pétriz fue convocado para ese mismo día por el nuevo Ministro (aunque todavía no sabemos si continuará en su puesto). Fue una pena porque la CODDI tenía muchas ganas de agradecer su esfuerzo durante el último año: primero para comprender la especial situación de las Ingenierías Informáticas, y luego para sacar adelante un marco académico para nuestras titulaciones que permite unificar las competencias académicas comunes a todos los titulados en todo el territorio nacional.

Pétriz fue sustituido por Dª Araceli Sanchís, profesora titular del área de Ciencias de la Computación de la Carlos III y asesora de la Dirección General de Universidades (y como tal, colaboradora de Pétriz). Hay que reconocer que el que Araceli pertenezca a nuestro campo de conocimiento es una gran ventaja y su exposición nos aclaró algunas cosas en relación con el estado de la verificación de los títulos del ámbito de la Ingeniería Informática que permitirán que poco a poco se dejen de escuchar estupideces del estilo de "la ingeniería informática desaparece" (esta misma semana llamó a mi Escuela una madre preocupada porque su hijo quería estudiar alguna carrera de Informática y el orientador del Instituto lo desanimaba continuamente diciéndole que la carrera iba a desaparecer y que era mejor que estudiara Telecomunicaciones).

Trataré de resumir, en forma de preguntas y respuestas, las cuestiones más significativas que se plantearon en la sesión de Araceli Sanchís:

  • ¿Por qué no se ha publicado en BOE la ficha aprobada por el Consejo de Universidades? Esta pregunta ha surgido en algunos foros y he leído por ahí cosas como que "se está rehaciendo", "alguien la tiene parada", y otras explicaciones más bien de naturaleza conspiranoica. Pues bien, la explicación es muy sencilla: el Consejo de Universidades la aprobó en su sesión anterior pero el acta de la reunión debe ser aprobada en la próxima sesión, que se celebrará a final de abril o principios de mayo. El Ministerio tiene todo preparado para publicarla, pero debe esperar a que el acta se apruebe. Son cosas del procedimiento administrativo, qué le vamos a hacer. Por lo tanto, en unos días debería de estar publicada en BOE.

  • ¿Se van a utilizar las fichas de Grado y Máster en los procesos de verificación? Literalmente, durante su exposición, Araceli dijo que "los evaluadores están utilizando esta ficha en los procesos de evaluación". Sin embargo, aquí hay un punto un poco oscuro porque a mí me consta que a algunos evaluadores, cuando fueron convocados por la ANECA en Madrid hace unas semanas, no les facilitaron estas fichas de grado y máster de nuestras titulaciones. Por lo visto, en ese momento en la ANECA aún desconocían la existencia de este acuerdo del Consejo de Universidades. Le transmití esta información a Araceli quien se mostró sorprendida y se comprometió a ponerse en contacto de inmediato con la ANECA para solucionar este problema de coordinación. También estaba en la mesa el Rector de la Universidad de Cantabria, Federico Gutiérrez-Solana, y presidente en funciones de la Conferencia de Rectores, que afirmó que desde el Consejo de Universidades también se había instado a utilizar las fichas a pesar de que faltara el trámite de la aprobación del acta.

  • ¿Puede verificarse algún título del ámbito de la Ingeniería Informática que no se ajuste a las fichas? Por lo que yo entendí, SÍ. Pero que nadie se enfade todavía: nos guste o no, la Ingeniería Informática no es TODAVÍA una profesión regulada y por lo tanto el no ajustarse a la ficha no tendría que ser un motivo para rechazar un título. De hecho, el documento del Consejo de Universidades indica en su título que son "recomendaciones" para los títulos. Pero estos títulos dan acceso a la profesión de Ingeniero Técnico en Informática (en el caso del Grado) y a la de Ingeniero en Informática (en el caso del Máster), por lo que cuando se regule la profesión los alumnos que provengan de planes de estudios que no se ajusten a las fichas, se podrían quedar sin atribuciones profesionales. Como es natural ninguna Universidad española (y creo que no faltaba ninguna en la reunión) va a cometer una estupidez semejante: los planes de estudios que se están haciendo para empezar en el 2010 se están ajustando a las fichas, y los que se hicieron para empezar en el 2009 (por ejemplo, el nuestro en la Universidad de Vigo), así como los que ya se han puesto en marcha este curso, se van a ajustar. Así pues, en el reverso del título universitario figurarán 180 créditos ECTS de competencias académicas comunes a todos los titulados del territorio nacional.

  • ¿Puede haber un "Grado en Ingeniería Informática" o ese nombre se reserva para el Máster? NO hay reserva de nombre para el Máster, como ocurre en las demás ingenierías. Tal y como dijo Araceli, si la sociedad se acostumbró a que existían los niveles de Ingenieros Técnicos, Ingenieros, y Doctores, ¿por qué no se va a acostumbrar a que en el futuro existan los niveles de Grado, Máster y Doctorado? En mi opinión tiene toda la razón del mundo: basta con aclarar cuáles son las competencias académicas del grado y las del máster (ya están indicadas en las fichas) y en el futuro, cuando se fijen, las atribuciones profesionales asociadas a cada uno de esos dos niveles: unas para el grado, y otras a mayores para el máster. Y punto pelota, ¿qué más da que el grado y el máster se llamen igual? Uno es Grado y el otro es Máster. Y seamos sinceros: tal y como ha quedado en España la reforma universitaria, en realidad se trata de una carrera de cinco años, en la que el último (el máster) es opcional. Por otro lado, también hay que pensar en una cosa (y ahora me voy a permitir ser un poco malo): Araceli proviene de la Carlos III, la única universidad pública que ya tiene funcionando desde el 2008 un Grado en Ingeniería en Informática (cuyo plan de estudios fue publicado en BOE el pasado 24 de marzo). ¿Van a cambiar ahora el nombre de una carrera que ya está funcionando? Evidentemente, no.

  • ¿Podrá haber Grados que no se llamen "Ingeniería Informática"? SÍ. De hecho, en la reunión de la CODDI hicimos una ronda para ver cómo se están denominando las propuestas de los títulos que se están diseñando, y aunque la mayor parte se denominarán "Grado en Ingeniería Informática", hay otras propuestas como Graduado en Sistemas de Información, Graduado en Ingeniería de Computadores, etc. La referencia que la CODDI utilizó para hacer su propuesta de fichas y la que todos hemos utilizado en la elaboración de los planes de estudios son las recomendaciones curriculares de la ACM, que establece cinco curriculums en nuestro ámbito: Computer Science, Computer Engineering, Software Engineering, Information Technology e Information Systems. A partir de aquí, y dependiendo de las características de cada centro y universidad, se ha optado por diferentes alternativas: grados generalistas (Graduado en Ingeniería Informática) que pueden tener o no itinerarios (por ejemplo, en nuestro caso tenemos un único título con los itinerarios de Ingeniería del Software y el de Tecnologías de la Información) o grados especializados, que llevan un nombre inspirado en el perfil de la ACM que se haya escogido. Lo importante es que sus competencias se ajusten a las de la ficha.

  • ¿Pero no se suponía que en Bolonia los grados eran generalistas, correspondiendo a los másters la especialización? ¿Cómo se combina eso con grados tan especializados? Una de las grandes victorias de las ingenierías en este proceso es que finalmente se han salido con la suya y, de alguna manera, han conseguido tergiversar el espíritu del proceso en este sentido. En España teníamos un sistema en el que el ingeniero técnico era un profesional muy especializado (por ejemplo, ingeniero técnico en mecánica) y el superior era el que "sabía de todo" (ingeniero industrial, a secas). Estaba claro que el espíritu de Bolonia implicaba dar la vuelta por completo a esta estructura y que eso iba a chocar directamente con la realidad profesional en nuetro país. Finalmente se han salido con la suya y se ha reservado el nombre de "Ingeniero Industrial" para el máster, mientras que las anteriores ingenierías técnicas se convertirán en grados. Las anteriores, y otras que puedan surgir, como el Grado en Ingeniería Mecatrónica de la Universidad de Vic. Ante esta realidad, en el ámbito de la Ingeniería Informática se vio el campo libre para convertir en grados los diferentes perfiles de la ACM, pero también hemos tenido la suerte de que, al no haber reserva de nombre para el máster, se puede también ofertar un título generalista de Grado en Ingeniería Informática, con o sin itinerarios. A los campus de ciudades pequeñas como Ourense, con fuerte competencia desde A Coruña y Santiago, nos resulta de enorme utilidad el disponer de un título de Grado con un nombre que no pierde la palabra "Informática" pues es fácilmente reconocible e identificable por nuestros alumnos potenciales. En una situación como la nuestra no tenemos nicho de mercado suficiente para ofertar titulaciones muy específicas a nivel de grado (la Xunta ha puesto unas condiciones mínimas de matrícula para mantener las titulaciones abiertas), mientras que podemos (y debemos) echarle imaginación a nuestra oferta de posgrado. Sé que a los Colegios no les gusta, pero nuestra realidad es la que es.
En la asamblea de CODDI se habló también de atribuciones profesionales (especialmente en la magnífica presentación de Javier Segovia, Decano de la Facultad de Informática de la UPM, que si por mí fuera declararía de consumo obligatorio para los que reclaman airadamente las atribuciones profesionales sin haberse documentado como es debido) pero como no hay que confundir el ámbito académico y el profesional, hablaré de ello en un próximo post.
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jueves, 6 de noviembre de 2008

¿Qué pasa con la Ingeniería Informática?



Desde hace unos días circula por Internet una convocatoria de huelga de los ingenieros en informática para el próximo 19 de noviembre. En mi opinión, ya iba siendo hora de que el sector se pusiera las pilas para reclamar lo que es de justicia, pero lo cierto es que muchos de los mensajes y posts que circulan por ahí indican que hay mucha gente que está confundiendo problemas diferentes (aunque relacionados) y que eso lleva a que, entre otras cosas, se estén diciendo burradas como:

- "Desaparecen las ingenierías en informática"
- "Nuestros títulos no son homologables a ninguno"
- "Nunca tendremos atribuciones profesionales"
- "Los títulos actuales no tendrán validez"
- "No podremos trabajar en Europa"

y que no hacen ningún bien ni a la profesión ni a las titulaciones.

Pues bien, trataré de aportar mi grano de arena intentando aclarar un poco esta situación, las consecuencias que se derivan de ella, la actuación de la CODDI (Conferencia de Directores y Decanos de Informática), y alguna otra cosa más. Aviso, me va a salir un post más largo que un día sin pan.

En primer lugar hay que tener claro que los ingenieros en informática (permitidme que bajo este término agrupe a los ingenieros técnicos en informática y a los ingenieros en informática) tienen dos problemas relacionados pero diferentes, y que necesitan soluciones distintas:

1) El diseño de los nuevos títulos adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior, y
2) La regulación de la profesión.

El RD 1393/2007 de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias oficiales, es lo primero que habría que mirar para entender cómo se está llevando a cabo la adaptación al proceso de Bolonia. Si hasta ahora el sistema universitario se ha basado en una relación de títulos universitarios fijada desde el Ministerio, común a todo el territorio nacional (es decir, nadie podía ofertar, por ejemplo, una Ingeniería Técnica en Bases de Datos), el citado RD deja en manos de las Universidades la posibilidad de inventar, diseñar y ofertar cualquier titulación que consideren oportuno, pero con una excepción: el artículo 12.9 de ese RD dice lo siguiente:
" Cuando se trate de títulos que habiliten para el ejercicio de actividades profesionales reguladas en España, el Gobierno establecerá las condiciones a las que deberán adecuarse los correspondientes planes de estudios, que además deberán ajustarse, en su caso, a la normativa europea aplicable. Estos planes de estudios deberán, en todo caso, diseñarse de forma que permitan obtener las competencias necesarias para ejercer esa profesión. [...]."
Lo que ha hecho el Ministerio para las titulaciones que dan acceso a profesiones reguladas es publicar, después de muchas negociaciones con los colegios profesionales y el ámbito universitario, una "ficha" en la que se incluyen las competencias académicas que deben adquirir aquellos que cursen estas titulaciones (en otras palabras, unas directrices propias de la titulación). Es decir, la Universidad que quiera ofertar un Máster en Ingeniería Industrial o un Grado en Sistemas de Telecomunicaciones tiene que ajustarse a esas directrices para que su título sea verificado por la ANECA.

Para entendernos: una profesión regulada es, por ejemplo, la de arquitecto (nadie puede firmar el proyecto de un bloque de viviendas si no es arquitecto y el proyecto cuenta, además, con el visto bueno del Colegio Profesional de Arquitectos) o la de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación en sus distintas especialidades. Aquí es donde surge el conflicto en lo que respecta a nuestros planes de estudios: las profesiones de ingeniero técnico en informática y la de ingeniero en informática NO están reguladas. ¿Por qué? Pues por razones "históricas": las titulaciones en Informática nacieron como licenciaturas y diplomaturas y no fue hasta el año 1990 en que se establecieron los títulos de Ingeniero Técnico en Informática de Gestión, Ingeniero Técnico en Informática de Sistemas y de Ingeniero en Informática. Aunque la profesión, como ingeniería que pasaba a ser, tenía que haber sido regulada por el Ministerio de Industria (o el que tuviera las competencias en cada legislatura), nunca lo fue. ¿Y por qué? (parezco mi hijo :) Pues... ¿dejadez?, ¿falta de presión desde el ámbito profesional?, ¿intereses de profesionales del mundo de la informática provenientes de otras titulaciones? A nadie se le escapa que en este ámbito hay cantidad de profesionales con titulaciones tan dispares como Matemáticas, Física, Telecomunicaciones, Química, Biología, Empresariales, etc, (yo mismo soy doctor en ingeniería informática pero mi titulación de origen es la de Empresariales). Esta situación que muchos denuncian como "intrusismo profesional" tiene su explicación en que la explosión de titulaciones en Informática en España no llegó hasta la primera mitad de los años 90, por lo que durante muchos años la industria tuvo que hacer frente a sus necesidades contratando a cualquiera que supiera programar dos líneas de código o hubiera dirigido proyectos del tipo que fuera. Perdonadme el inciso, pero mi caso es paradigmático de lo que ocurría hace unos años: entré de profesor en la Universidad de Vigo en el año 1991 con 23 años, licenciado en Empresariales tres meses antes, en una convocatoria de seis plazas de profesor de informática... a la que nos presentamos sólo cinco personas de la misma edad (y tres venían de Granada, la facultad de la que se nutrió mi Escuela durante varios años). La primera promoción de Licenciados en Informática por la Facultad de A Coruña salió un año después.

Como se puede ver, aquí hay dos problemas: uno, correspondiente al ámbito académico (el diseño del título universitario) y otro al ámbito profesional (la regulación de la profesión). La CODDI, aunque pertenece al ámbito académico, no es ajena al problema de la profesión, pues el uno no se soluciona sin el otro. Por un lado organizó en marzo de 2007 una reunión en Madrid con las diferentes asociaciones y colegios profesionales para poner en marcha una Comisión de Atribuciones cuyo objetivo es conseguir que el Ministerio de Industria ceda y se decida a regular la profesión (por ahora, y a la vista está, con escaso éxito).

Por otra parte la CODDI lleva años presionando a los sucesivos equipos del Ministerio competente (antes Educación, ahora Ciencia e Innovación) para que, a pesar de que la profesión no está regulada, se elaborara una ficha también para nuestras titulaciones. Es decir, para que se nos trate exactamente igual que al resto de las ingenierías. Durante unos meses hubo una luz de esperanza porque llegamos a conseguir el compromiso del anterior Secretario de Estado de Universidades, Miguel Ángel Quintanilla, en este sentido. Incluso durante el 2006 se llegaron a publicar borradores de directrices para las ingenierías en informática, basadas en el Libro Blanco de la titulación aprobado por la CODDI en 2003 y aceptado por la ANECA. Por desgracia, el tema de las fichas se estancó para todo el mundo por la falta de acuerdo en algunas ingenierías (y en relación a nuestro caso, en mi opinión, por la presión de determinados lobbys muy interesados en que no se regule la ingeniería informática). En eso llegaron las elecciones y hoy Universidades depende del Ministerio de Ciencia e Innovación y el equipo es otro, que por ahora no asume el acuerdo anterior y se ciñe a lo que dice el Real Decreto: que tendrán esas directrices los títulos que den acceso a profesiones reguladas. Y por eso han salido, finalmente, las fichas de las ingenierías sin las de nuestro ámbito.

En la reunión del pasado 30 de octubre en la Escuela Universitaria de Informática de la UPM, en la CODDI aprobamos una ficha de nuestra titulación de grado que al día siguiente entregó la presidenta, María Ribera (decana de la Facultad de Informática de Barcelona), personalmente a Felipe Pétriz, el actual Director General de Universidades, que las aceptó con el compromiso de comenzar a trabajarlas cuando las fichas de las otras ingenierías estuvieran resueltas, momento en el que el Gobierno le daría a la CODDI la propuesta de solución. A pesar de tener que esperar turno, la impresión de los asistentes a esa reunión parece ser positiva, pero con los políticos las impresiones normalmente son positivas, no suelen echarte a patadas en el culo de su despacho (dejan que las dé la realidad de sus decisiones). Por otra parte, ayer miércoles los representantes de la CODDI se reunieron con los diputados del PSOE que la pasada semana rechazaron la Proposición No de Ley presentada por el diputado Jesús Vázquez, del Grupo Popular (hasta hace poco Decano de la Facultad de Empresariales del Campus de Ourense, buen amigo, pero sobre todo un diputado que ha comprendido el problema y se está partiendo la cara en este asunto), en la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso (podéis ver el debate desde la TV del Congreso) en la que se instaba al Ministerio a cumplir el acuerdo alcanzado con Quintanilla y elaborar nuestra ficha. Por lo visto, los diputados del PSOE opinan (en la misma línea que CiU, que se abstuvo), que la solución pasa por la transposición de la directiva europea de servicios (algo así como un catálogo de profesiones en la que España tendría que incorporar la del ingeniero informático), que se realizará en breve, pero los representantes de la CODDI que asistieron a la reunión no se ve nada claro que este camino sea seguro ni suficientemente rápido.

¿Qué decidió la CODDI para evitar que Escuelas o Facultades se echen al monte y se empiecen a ofrecer títulos universitarios de Ingeniería Informática que sean cada uno de su padre y su madre, desvirtuando definitivamente la titulación y, por extensión, la profesión? Pues pedir el apoyo de los Rectores para las fichas elaboradas por la CODDI para el grado y el máster y las eleven a la CRUE (Conferencia de Rectores de Universidades Españolas), para que, de facto, existan unas directrices propias de la titulación. No es una solución, pero permitiría que la cosa no se desmadrara definitivamente mientras se sigue luchando. No olvidemos que ya hay universidades que este curso 2008/2009 ya ofrecen un título de Graduado en Ingeniería Informática. Pocas, pero las hay.

Es importante actuar rápido y, sobre todo, contundentemente, pues en las fichas que ha hecho públicas el Ministerio se han otorgado a las ingenierías de telecomunicaciones competencias como: Internet, servicios, aplicaciones, componentes, circuitos digitales, circuitos integrados, dispositivos lógicos, microprocesadores, arquitecturas de computadores convencional, secuencial, paralela y multiprocesamiento), procesado digital de la señal, servidores, redes, sistemas distribuidos, sistemas perativos, interfaces persona/computador, usabilidad, seguridad, bases de datos, sistemas de información, programación (fundamentos, métodos, lenguajes, en tiempo real, concurrente, distribuida y basada en eventos), software (tecnología, metodología, ingeniería), gestión del conocimiento, etc. Sinceramente, creo que estas competencias ya no se las quita nadie, pero lo que hay que conseguir es que no sean los únicos que las tienen.

Después de todo este rollo, volvamos a algunas de las afirmaciones con las que empecé este post:

- "Desaparecen las ingenierías en informática". Pues no es cierto. No es que la Ingeniería Informática vaya a desaparecer, porque las Universidades son totalmente libres de ofertar esta titulación, pero... ¿en qué medida resultará interesante cursarla si en las titulaciones de telecomunicaciones se adquieren esas competencias y encima dan acceso a una profesión regulada? La respuesta es obvia, ¿no?

- "Nuestros títulos no son homologables a ninguno al no existir correspondencia con los nuevos títulos". No es cierto, sencillamente porque los títulos antiguos no se homologan con los nuevos. Es un sistema nuevo, con titulaciones nuevas, y no existe el concepto de "homologación". entre unos títulos y otros. Quien tenga un título de Ingeniero Técnico en Informática de Sistemas seguirá teniendo ese título, pero lo mismo ocurre con, por ejemplo, el Ingeniero Técnico en Telecomunicación, o el Ingeniero Técnico Industrial. Lo importante es definir a qué profesión da acceso una titulación. Si el Ingeniero Técnico en Informática de Sistemas da acceso a la profesión (eso sí, no regulada) de Ingeniero Técnico en Informática, la de Graduado en Ingeniería Informática dará acceso a esa misma profesión.

- "Nunca tendremos atribuciones profesionales". El no tener ficha no implica que no vayamos a tener atribuciones profesionales. De hecho, la situación es la inversa: no tenemos ficha porque no tenemos atribuciones profesionales, si bien es cierto que conseguir la ficha podría ser determinante para que al Ministerio de Industria no le quedara más remedio que ponerse a definirlas.

- "Los títulos actuales no tendrán validez". Evidentemente, la validez legal no se perderá nunca, pero sí es cierto que social y profesionalmente, como comentábamos antes, perderán valor al resultar menos interesantes para los estudiantes y estar sus competencias académicas recogidas en los planes de estudios de las telecomunicaciones. Por extensión, los títulos actuales perderán también valor.

- "No podremos trabajar en Europa". Esto sí es una solemne chorrada, puesto que precisamente lo que no existe en muchos países europeos es la Ingeniería de Telecomunicaciones como algo separado de la Informática, y es ésta la titulación reconocible. Además, si las universidades cuidan de que las titulaciones de Ingeniería Informática se hagan ajustadas a las fichas de la CODDI, las competencias serán perfectamente reconocibles para cualquier empleador europeo.

En definitiva, aunque en la exposición del problema hay muchas interpretaciones apocalípticas y poco rigurosas, lo cierto es que estamos ante un problema tremendamente grave, que afecta al futuro profesional del 25% de los ingenieros de este país, y precisamente a aquellos que construyen los cimientos de la sociedad de la información y el conocimiento. Es necesario, pues, una acción conjunta y decidida de los ingenieros informáticos de este país para conseguir que la sociedad y los políticos conozcan y comprendan lo que está en juego. Además, si en estos tiempos los ingenieros informáticos no consiguen que se hable de ellos, no sé quien lo va a conseguir :D

Eso sí, toda movilización tiene que tener unas demandas claras, comprensibles y factibles, que en mi opinión deberían de resumirse en:

1) Obtener del Ministerio de Ciencia e Innovación el compromiso de elaborar una ficha de directrices específicas para las titulaciones de ingeniería informática, en las mismas condiciones que el resto de las ingenierías.

2) Obtener del Gobierno el compromiso de incluir en la transposición de la directiva europea de servicios las profesiones de ingeniero técnico en informática y de ingeniero en informática.

3) Obtener del Ministerio de Industria el compromiso de, en colaboración con los Colegios de Ingenieros Informáticos, elaborar y llevar al Parlamento una ley que regule las atribuciones profesionales del sector.

Dos cosas para terminar: además de la Proposición No de Ley mencionada anteriormente, en los últimos meses se han llevado a cabo otras iniciativas parlamentarias del Grupo Popular dirigidas hacia las dos vertientes del problema (académica y profesional), pero como ya me ha quedado un post kilométrico y son las horas que son, mejor lo dejo para otro post. Y antes de que llegue ningún comentario malintencionado, quiero aclarar que no soy del PP ni mucho menos, mal que le pese a mi buen amigo Jesús Vázquez, pero hay que dar al César lo que es del César, y hoy por hoy son los únicos que están moviendo este tema en el ámbito político.

sábado, 6 de septiembre de 2008

La calidad aún no interesa

Leo en MKM que la Asociación de Técnicos de Informática (ATI) considera al mercado español poco maduro aún en lo referente a los controles de calidad de las aplicaciones de software, tanto desde la oferta como desde la demanda.

Según la encuesta realizada por el Grupo de Calidad de ATI, más del 70% de los profesionales consultados consideran que los responsables de las empresas usuarias de las TIC (tanto de grandes empresas como de PYMES) no tienen una actitud de exigencia de calidad frente a sus proveedores de aplicaciones.

Por el lado de la oferta existen todavía grandes carencias en la aplicación de las técnicas de calidad en el desarrollo habitual de los proyectos, bien por falta de formación específica, por ausencia de una mecanismos o una política de calidad definida de la organización, o simplemente porque a una gran mayoría de profesionales de los desarrollos informáticos no les gustan las actividades de control de calidad.

No puedo decir que me sorprenda: he participado en el diseño de unos cuantos planes de estudios de titulaciones de ingeniería informática, y la experiencia me dice que cuando se intenta introducir competencias y contenidos relacionados con la gestión de la calidad, se producen unas resistencias viscerales y numantinas que parecen considerar que "eso de la calidad" no tiene mucho que ver con la ingeniería informática, que con un tema al final de alguna asignatura de Ingeniería del Software los alumnos ya van más que servidos. Además, en muchos casos aún nos encontramos a sesudos doctores en ingeniería informática que reducen todos los aspectos de la calidad a las técnicas de prueba que se enseñan en una asignatura de primero como Metodología de la Programación o similares.

Con suerte se acaba consiguiendo implantar una asignatura optativa de Calidad del Software, pero con actitudes como estas, demasiado asentadas todavía en muchas Escuelas y Facultades de Ingeniería Informática de este país, el "error informático" seguirá siendo considerado una especie de fenómeno meteorológico imposible de prever, algo tras lo que esconder errores de diseño, de gestión de proyectos o incluso políticos.

No estoy de acuerdo en que los Colegios Profesionales diseñen los planes de estudios, pero hay cosas que atentan directamente contra la calidad y el reconocimiento de la profesión y en este caso tienen mucho que decir.

domingo, 27 de enero de 2008

¿INGENIERÍA informática o ingeniería INFORMÁTICA?


El pasado jueves estuve en la Universidad de Alcalá de Henares en la I Jornada de Diseño de Planes de Estudio de Grado en Ingeniería Informática, organizada por AENUI (Asociación de Enseñantes Universitarios de la Informática). Hacía muchos años que, por diferentes motivos, no asistía a un evento organizado por AENUI, y tengo que decir que ha sido un gran error por mi parte no haber prestado más atención a las excelentes Jornadas que, año tras año, organizan, las JENUI (Jornadas de Enseñanza Universitaria de la Informática). Y es que como todos sabemos, un profesor universitario es alguien a quien le pagan por dar clase pero a quien evalúan por su investigación, así que casi todos acabamos derivando nuestra principal atención al ámbito de la investigación, dejando un poco de lado la innovación y el replanteamiento continuo de nuestras actividades docentes. En los casos extremos, para algunos profesores la docencia es eso que de vez en cuando interrumpe su actividad investigadora, un mal inevitable que, en la medida de lo posible, hay que sortear con el menor esfuerzo posible.

Fue una gran alegría constatar que asistieron representantes de la práctica totalidad de las universidades españolas, y es que finalmente las Escuelas y Facultades de Ingeniería Informática nos hemos tenido que poner manos a la obra para adaptar nuestras titulaciones al Espacio Europeo de Educación Superior. Siempre existirán en un Consejo de Centro aquellos que aboguen por vestir la vieja mona de una nueva seda, pero por suerte hay, en nuestro ámbito, unas enormes ganas (y necesidad, por qué no decirlo) de decir adiós a la vieja mona y de ver esta necesidad de cambio como una gran oportunidad para hacer las cosas bien.

Las jornadas consistieron en tres conferencias y una mesa redonda con los conferenciantes, representantes de AENUI y la gran trabajadora que es María-Ribera Sancho, Decana de la Facultad de Informática de Barcelona y actual Presidenta de la CODDI (Conferencia de Decanos y Directores de Informática).

Aunque las tres conferencias fueron fantásticas y estoy seguro de que a la mayor parte de los que allí estábamos nos sirvieron para abrir los ojos en muchos aspectos, me gustaría destacar ahora la que corrió a cargo de Ray Fernández, de la Universidad del País Vasco y presidente de la asociación Internet&Euskadi, titulada "¿Dónde está la mayúscula? Planes de estudios y mundo empresarial". La mayúscula del título de la charla se refiere a que los responsables de la elaboración de planes de estudio tienen la obligación de preguntarse si quieren formar INGENIEROS en informática o, por el contrario, ingenieros en INFORMÁTICA. Si quieren poner la mayúscula en la I de Informática o en la I de Información. Y es que la cuestión no es baladí y marcará el futuro del papel que jueguen los ingenieros informáticos en el sector de las TIC en particular y en el desarrollo de la Sociedad de la Información en general.

Ray traza un paralelismo con lo que ocurrió con la industria del metal y sus fábricas, donde acabaron desarrollándose dos tipos de ingenierías: la Ingeniería Mecánica y la Ingeniería de Organización, una orientada a la técnica del metal y la otra a la mejora de los procesos productivos y sus resultados, y afirma que la Ingeniería Informática se halla en una encrucijada similar, con dos tipos de demandas de naturaleza tan diferentes que no pueden ser afrontadas con éxito en un único plan de estudios.

Por otra parte, según Ray

"el mundo empresarial demanda a sus ingenieros una serie de competencias no técnicas, y la ingeniería informática no es excepción. Quienes carecen de ellas pueden tener, no hay duda, una gran carrera profesional, pero tienen menos opciones, y competirán con personas que han necesitado menos años de formación para llegar a esa competición, viendo probablemente defraudadas en parte sus expectativas, y transmitiendo al mercado una idea equivocada de qué es un ingeniero en informática."

En definitiva, los Consejos de Centro de las Escuelas y Facultades de Ingeniería Informática de este país tendrán que decidir en los próximos meses cual es la opción que consideran más adecuada para sus nuevos títulos de Graduado en Ingeniería Informática: formar al "artesano creador", el "científico aplicado", el "ingenioso solucionador", ... o a todos ellos a la vez. Por supuesto, cada miembro del profesorado tendrá su propia visión al respecto, pero lo que está claro es que las empresas tienen su propia visión, en la que seguro que habrá más unanimidad que dentro del ámbito académico. El profesorado de las Universidades tenemos la innata tendencia a ponernos estupendos y académicos, considerando enseguida nuestros ámbitos docentes y/o de investigación el ombligo de la carrera, la piedra angular de la formación de los futuros titulados, aquello sin lo que el titulado carecerá por completo de valor.

Sin embargo, las empresas de nuestro ámbito tienen muy claro que lo que necesitan es personal con conocimiento claro de la realidad de la industria, de las soluciones, los lenguajes, herramientas y metodologías que se utilizan (competencias técnicas informáticas), pero también de competencias técnicas no informáticas (saber elaborar y defender propuestas, gestionar y dirigir proyectos,...) y competencias no técnicas, "con cuya medida se evalúa el potencial para desempeños de naturaleza directiva (inteligencia emocional)".

Precisamente, al día siguiente de la Jornada, cuando aún estaba yo dando vueltas y saboreando la conferencia de Ray, estuve con Santiago Cárdenas, Director de la Regional Noroeste de Tecnocom, en la firma de un convenio por el cual la empresa patrocinará nuestro Máster en Consultoría de Software Libre. En la comida Santiago me dijo cuatro verdades de esas que duelen, pero que nos deberían de decir más a menudo a los decanos y directores de los centros universitarios, en relación con las debilidades formativas que su empresa detectaba en nuestros egresados. Tampoco es que fueran enormes, pero no dejaban de ser ciertas.

Tengo muy claro que nuestro principal reto como Escuela al ponernos manos a la obra en la elaboración de nuestra oferta formativa es alinear ésta con las necesidades reales de los empleadores, consiguiendo que esas verdades no surjan de vez en cuando en una comida, sino que sea el producto de un mecanismo efectivo de comunicación y colaboración entre formadores y empleadores. Si nos ponemos nuevamente estupendos y académicos, si nos limitamos a ofrecer a nuestros alumnos sólo aquello que ya sabemos sin plantearnos qué es lo que DE VERDAD NECESITAN, habremos perdido una oportunidad inmensa, la oportunidad de aprovechar el cambio para obtener ventajas y avanzar. A veces pienso que el Rectorado debería de regalar a todo el profesorado el libro "¿Quién se ha llevado mi queso?".