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jueves, 4 de noviembre de 2010

II Emporium Woman Emprende

La Universidad de Santiago de Compostela organiza el II Emporium Woman Emprende los próximos 18 y 19 de noviembre. A lo largo de esos dos días se hablará de redes de emprendimiento femenino, valorización de resultados de investigación, financiación de las spin-off, y cultura emprendedora en la universidad.
Soy un firme convencido de que uno de los objetivos imprescindibles de la universidad debe de ser colaborar activamente, tanto desde la docencia como desde la investigación, en el fomento del emprendimiento entre profesores y alumnos, y así lo intentamos hacer desde el máster que me toca coordinar.
Según el estudio que se escoja, las cifras varían bastante, pero está claro que un gran porcentaje de nuestros estudiantes tiene como objetivo ideal conseguir una plaza en la función pública. También es cierto que con la miseria de sueldos que se pagan por aquí, no es de extrañar que la gente quiera hacerse funcionaria... o emigrar.
En cuanto a la transferencia desde los grupos de investigación, acumular JCRs es un objetivo muy loable en la vida de un profesor/investigador universitario y lo único que le permite estabilizarse ya avanzar en su carrera profesional (desengáñense, por desgracia dedicar tiempo y esfuerzo a ser buen profesor no es muy rentable en el sistema actual), pero tengo mis dudas de que sea lo que más valor aporta a la sociedad que financia nuestras universidades. Que se me entienda: la investigación básica es imprescindible para el avance de la ciencia y, por ende, de nuestra sociedad. Pero ese retorno tiene que se complementado con un mayor nivel de transferencia y generación de iniciativas empresariales desde las universidades, que aprovechen el conocimiento y las tecnologías desarrolladas en la actividad investigadora. Por desgracia, en algunos ámbitos aún nos encontramos con que poner en marcha una empresa desde la universidad es algo sospechoso, mal visto.

Vía: AGESTIC

lunes, 25 de octubre de 2010

Bolonia y los conejillos de indias

Hace un par de días me decía una alumna (y sin embargo amiga) del campus que con esto de Bolonia y tantas metodologías y técnicas docentes que vamos probando los profesores, los alumnos se sienten como conejillos de indias.
Y he pensado que tiene toda la razón.
Pero creo que es mejor que sean conejillos de indias que no conejos procesados en serie. Al menos, que se experimente con la docencia significa que se busca que algo cambie, ¿no?

viernes, 22 de octubre de 2010

El mar ya tiene campus


El proyecto Campus do Mar fue seleccionado hoy como Campus de Excelencia Internacional de ámbito regional, CEIR, consiguiendo la máxima calificación del comité de expertos, así como la máxima dotación económica: 5,3 millones de euros.
Este es un proyecto de los que hacen universidad e implican a toda la comunidad. Desde aquí mi felicitación al comisionado, Emilio Fernández, al promotor del proyecto, el anterior Rector Alberto Gago, a Salustiano Mato, actual Rector, y a todos los que han dedicado cientos de horas para que esto se haya hecho realidad.
Ahora queda lo más difícil: realizar un trabajo colectivo a la altura del premio recibido.

viernes, 15 de octubre de 2010

Ciencia y mentiras


Marc Hauser es un conocido psicólogo evolutivo de la Universidad de Harvard cuya investigación acaba de ser puesta en entredicho. Un grupo de postdocs enviaron una carta a las autoridades de Harvard en la que denunciaban que Hauser inventaba resultados o los presionaba para cambiar datos de sus investigaciones. La historia parece ser cierta y Harvard ha cerrado su laboratorio, en su página de wikipedia se cuenta con un cierto nivel de detalle lo que se sabe del caso y es probable que tenga incluso consecuencias penales para él, puesto que la mayor parte de su financiación provenía de fondos públicos, así que el FBI ha tomado cartas en el asunto.

Cuando Pere Stupinya, autor del blog Apuntes Científicos desde el MIT, comentó el tema en este Instituto, le comentaron que no era de extrañar, dada la enorme presión a la que están sometidos y la gran competencia que existe en el mundo de la ciencia para publicar y acceder a plazas más o menos fijas.

Si pensamos en cómo se (des)organiza la carrera investigadora en España, la continua incertidumbre de los investigadores que pasan de beca en beca y contrato temporal en contrato temporal, cuando pensamos en que muchos de ellos se plantan en los cuarenta años sin un contrato estable, con familia y sin saber dónde y cómo van a trabajar en los siguientes años, es para pensar si este tipo de comportamiento no será, por desgracia, una tentación más habitual de lo que pensamos.

Vía: Apuntes científicos desde el MIT

domingo, 10 de octubre de 2010

Entrevista en Galiciaé

Con motivo de la celebración de los premios Innova-G, promovidos por AGESTIC, y en los que colabora la Escuela Superior de Ingeniería Informática (ESEI), me han hecho una entrevista en Galiciaé sobre negocios en la red, emprendimiento y universidad.

viernes, 19 de junio de 2009

Asignaturas en inglés



Hace unos días aprobamos en mi Centro la posibilidad de que en tercero o cuarto curso se puedan impartir algunas asignaturas obligatorias en inglés. El aprobarlo ahora obedece a que, cuando los nuevos alumnos se matriculen en julio-septiembre estén avisados con dos o tres años de antelación y puedan dedicar tiempo a mejorar su nivel de inglés.

Que el nefasto nivel de idiomas que tenemos es un enorme lastre para la competitividad de nuestro país es evidente, como es evidente que algo (mucho) falla en el sistema educativo cuando a pesar de estudiar años de idiomas entre colegio e instituto, una gran mayoría de jóvenes son incapaces de mantener una mínima conversación en inglés.

Un titulado universitario que, además de sus conocimientos técnicos, salga de la universidad con una serie de competencias personales como capacidad de transmitir correctamente sus ideas, debatir, trabajar en equipo, etc, tiene una gran ventaja en el mercado de trabajo. Si además se le añade el dominio del inglés, pues mucho mejor pues su horizonte laboral se amplía enormemente (siempre y cuando uno esté dispuesto a abandonar el barrio).

Sin embargo, me está sorprendiendo la cantidad de reproches que me han hecho en estos días algunos alumnos y profesores: que si vamos a provocar tapones en determinadas asignaturas, que si va a echar atrás a muchos alumnos a la hora de matricularse, que si es meterse en problemas tontamente,...

Ya sé que tendrían que venir con el inglés más que dominado desde el instituto, pero puesto que no es así me parece que algo debemos de hacer al respecto, y cursar un par de materias en inglés creo que puede ser una forma de incentivar a los alumnos a esforzarse durante los dos o tres años previos y asistir a cursos de la Escuela de Idiomas (además la tenemos a cincuenta metros de nuestra Escuela), o a los propios cursos que organiza el Centro de Lenguas de la Universidad. Además, en asignaturas de primero y segundo se puede ir, poco a poco, realizando una cierta tarea de "inmersión", con documentación en inglés, incentivando la realización de presentaciones de trabajos en este idioma, etc, hasta llegar a esas asignaturas de tercero o cuarto.

¿Una asignatura de inglés? Pues no, en mi opinión no serviría para nada: el primer día el profesor investigaría el nivel de la clase, igualaría por abajo, y a empezar nuevamente con el verbo to be.

¿Tanto me estaré equivocando? ¿De verdad tenemos que asumir que es mejor quedarnos como estamos, esperando a que alguien arregle la enseñanza de los idiomas en colegios e institutos? ¿No mejoraría una medida así el nivel de empleabilidad de nuestros alumnos?

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lunes, 18 de mayo de 2009

La actitud

El periódico Xornal de Galicia tuvo la amabilidad de pedirme, con motivo del día de Internet, un pequeño artículo de opinión que se publicó el pasado domingo y que reproduzco a continuación traducido al castellano:

La actitud

Hace unas semanas asistí en A Coruña al primer Iniciador celebrado en Galicia, un evento organizado por y para emprendedores del ámbito tecnológico. El perfil de la mayoría de los asistentes era el de jóvenes con formación universitaria y trabajadores por cuenta ajena, pero con enormes ganas poner en marcha su propia aventura empresarial, generalmente relacionada con tecnologías de Internet. Había analistas, jefes de proyectos, responsables de TI de diferentes empresas,... jóvenes con elevadas capacidades técnicas y un enorme potencial profesional. Lo que los diferencia del titulado universitario medio no son, sin embargo, estas aptitudes, sino sus actitudes: la pasión por emprender, innovar, compartir ideas, observar críticamente su entorno, imaginar otras realidades, decirse “¿por qué no?” y ponerse manos a la obra. En definitiva, no se conforman con hacer que el mundo funcione sino que además quieren cambiarlo.

En Internet se ponen en marcha diariamente nuevos modelos de negocio. Unos funcionan y otros no, pero el combustible que pone en la Red todos estos sueños es siempre el mismo: la actitud emprendedora. Sin embargo, en las titulaciones universitarias del ámbito tecnológico lo habitual es que la formación siga centrada en el desarrollo de las capacidades técnicas del alumno. Hay que aprovechar el proceso de cambio en el que está inmersa la Universidad para cambiar también este modelo anacrónico centrado en la aptitud por un modelo mixto aptitud-actitud. En las titulaciones de Ingeniería Informática y Telecomunicaciones tenemos la suerte de que Internet es el campo de trabajo diario de nuestros alumnos y en él adquieren importantes conocimientos técnicos. Aprovechemos para desarrollar, en igual medida, sus actitudes emprendedoras, porque con esa palanca podrán mover el mundo.


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viernes, 13 de marzo de 2009

Creada la Sociedad Científica Informática de España


Gracias a un mail de María Ribera, la presidenta de la CODDI, me he dado cuenta de que se me había pasado comentar que el pasado 27 de enero tuvo lugar en la Universidad Complutense de Madrid la reunión de constitución formal de la Sociedad Científica Informática de España. Esta sociedad nace con el objetivo de ser una federación que aglutine a las diferentes asociaciones y sociedades científicas del campo de la Informática. En el momento de constituirse la Sociedad, se integran en la misma las siguientes organizaciones:
  • Sociedad de Arquitectura y Tecnología de Computadores (SARTECO)
  • Asociación Española para la Inteligencia Artificial (AEPIA)
  • EUROGRAPHICS Sección Española
  • Sociedad de Ingeniería del Software y Tecnologías de Desarrollo de Software (SISTEDES)
  • Asociación Interacción Persona Ordenador (AIPO)
  • Sociedad Española para el procesamiento del lenguaje natural (SEPLN)
La Junta Directiva está formada por: Aunque ha llevado su tiempo, el objetivo de crear esta Sociedad ya aparecía entre las conclusiones del Congreso Español de Informática (CEDI) que se celebró en Granada en 2005. Entre los objetivos de esta Sociedad se encuentra, precisamente, dar continuidad a las futuras ediciones del CEDI, así como asumir la organización de los Premios Nacionales de Informática. Hay que agradecer que, a pesar de su carácter científico, nace con vocación de participar en los procesos relacionados con la evolución de la Informática y la formación de los futuros profesionales.

En algún foro en el que he leído comentarios sobre esta noticia he encontrado algún exaltado que se quejaba del perfil de los miembros de la Junta Directiva, que se preguntaban para qué servía esta sociedad, si servía para las reivindicaciones de la ingeniería informática, etc, etc. Pues bien, creo que antes de que nadie se soliviante de forma gratuita es importante fijarse en que en el nombre de la sociedad está la palabra "CIENTÍFICA". Por lo tanto, no es una asociación profesional, sino que trata de aglutinar a otras sociedades y asociaciones de
investigadores de toda España. Y en los investigadores que trabajan en el ámbito de la informática en las universidades españolas (y de todo el mundo) hay titulados de todo tipo. No olvidemos que gran parte de los que pusieron en marcha las primeras facultades de informática en los años 70 en nuestro país aún no están jubilados, y que por definición no tenían titulación universitaria relacionada con la Informática, sin que ello les haya impedido llegar a ser grandes investigadores y expertos en su ámbito.

Uno de los problemas que existía en el ámbito de la investigación en España era que, a pesar de que cada una de estas sociedades tiene su congreso anual, no existía ningún gran evento que periódicamente permitiera celebrar conjuntamente todos estos congresos y reunir a investigadores de los diferentes ámbitos de la Informática. El CEDI fue un gran logro en este sentido y creo que es imprescindible que se siga celebrando periódicamente. Además de las sinergias que se crean al reunir investigadores de diferentes ámbitos, tampoco hay que desdeñar el impacto mediático que, por su tamaño, tiene este evento.

miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Un calendario unificado?


La CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) acaba de publicar un estudio sobre la posibilidad de implantar un calendario académico único en el marco del EEES.

Creo que es más que necesario armonizar los calendarios entre las universidades (por ejemplo, para que realizar intercambios no se convierta en un absurdo), pero no servirá de nada si no se tiene en cuenta de una vez la Selectividad.
En la Universidad de Vigo hemos comenzado en alguna ocasión las clases justo después de hacerse los exámenes de Selectividad de septiembre, con lo que muchos alumnos de primer curso se incorporaron en la segunda e incluso tercera semana de clase. En un entorno de evaluación continua, entregas planificadas, etc, se puede imaginar el problema que esto supone.

sábado, 14 de febrero de 2009

El largo y tortuoso camino hacia Bolonia


Este año en mi Escuela se han adaptado al sistema ECTS unas 30 asignaturas de las titulaciones de Informática de Gestión y de Ingeniería en Informática. Es un importante salto cualitativo de las 7 asignaturas que hubo en los dos años anteriores y que sin duda obedece a la inmediatez de la llegada del título de Grado: el profesorado trata de "adaptarse a Bolonia" con las asignaturas que imparte en la actualidad.

Unos profesores han asistido en los últimos años a cursos sobre adaptación al EEES, otros se han limitado a leer información en libros o por la Red, y otros se han "adaptado" (una fea palabra, porque parece que los que no lo han hecho son unos "inadaptados") como han podido. Una vez terminado el primer cuatrimestre el balance no parece ser muy positivo entre los alumnos. Las quejas más habituales tienen que ver con el exceso de trabajo, la gran cantidad de trabajos, entregas y parciales, y la poca coordinación entre asignaturas para organizar la entrega de las prácticas.

Y es que me da la sensación de que la adaptación al EEES se está resumiendo en una simple evaluación continua, en la que además cada profesor decide qué es una evaluación continua. Así tenemos, por ejemplo, quien hace exámenes parciales cada dos o tres semanas (y alguno a menudo por sorpresa), al más puro estilo de mi Instituto en los años 80. Otros van pidiendo trabajos periódicamente y luego se pegan enormes atracones corrigiendo durante todo el cuatrimestre, y se lamentan porque dejan de lado sus actividades de investigación. También está quien intenta llevar adelante una planificación de tareas prusiana que al menor imprevisto puede saltar por los aires (una huelga, una baja por enfermedad,...).


Que yo sepa en ningún sitio del Tratado de Bolonia se dice que tenga que haber una evaluación continua, pero lo que está claro es que, puesto que las asignaturas y sus contenidos ya no se planifican en función del número de horas de clase sino del número de horas que el alumno medio (esa es otra, ¿quién es el alumno medio?) debe de dedicar para superar con éxito la asignatura, el profesorado de la Universidad española se ha visto abocado a cambiar sus hábitos docentes, que hasta el momento poco más daban de sí más allá de la clase magistral y la práctica más o menos guiada en el laboratorio. Los alumnos que estudian los últimos años del sistema LRU están sufriendo las consecuencias de ser unos auténticos conejillos de indias de todos los experimentos que los profesores vamos haciendo a medida que asistimos a cursos sobre métodos docentes, trabajo colaborativo, aprendizaje basado en proyectos, herramientas de la web2.0, etc.


Estoy convencido de que a medio plazo la forma de impartir la clase el profesorado medio español va a cambiar radicalmente para bien (siempre y cuando de verdad dejemos de tener 150 o 200 alumnos en un aula, porque si eso no se corrige, si no se hace el necesario esfuerzo para disminuir el tamaño medio de los grupos, absolutamente nada cambiará), pero por ahora lo que se está provocando en muchos casos es el enfado y el desconcierto de gran parte del alumnado, que no ve que Bolonia le esté trayendo nada nuevo.
Sin embargo, y para ser justos, también hay que matizar algunas cosas. Cuando hemos realizado alguna encuesta para conocer cuantas horas trabajan los alumnos semanalmente, lo cierto es que la media no supera las 30-35 horas (aunque hay esa dedicación no es todo lo uniforme que debería ser, algo que sin duda se irá corrigiendo con la experiencia del profesorado y la mejora de sus estimaciones). En alguna ocasión me he dirigido a un alumno que se quejaba y le he dicho "mírame a los ojos y dime que llevas currando entre 35 y 40 horas a la semana desde el 22 de septiembre", y la respuesta ha sido, invariablemente, que no. Pues Bolonia busca eso, que el alumno sea un profesional del estudio y curre entre 35 y 40 horas a la semana (¿realmente tienen que trabajar los alumnos universitarios todas esas horas? no sé, no lo tengo tan claro pero eso es lo que está estipulado). Y al alumno, al que se ha dejado toda su vida hacer lo imprescindible hasta un par de semanas antes de los exámenes eso, lógicamente, le cuesta mucho. Pero lo que más me sorprende es que la mayoría de las guías docentes dan la oportunidad de acogerse a un "sistema de evaluación para no asistentes", es decir, a un sistema clásico puro y duro, el que el alumno mejor conoce, y sin embargo prácticamente nadie lo escoge. El motivo es que el alumno sabe perfectamente que con el primer sistema tiene más probabilidades de aprobar.

Todos tenemos mucho que aprender. El alumno, a trabajar desde el primer día, a organizarse y planificar su tiempo, priorizar sus actividades, responsabilizarse de su aprendizaje y abandonar la postura del "escuchante" en clase. Cuando yo estudiaba al menos tomábamos apuntes, ahora con las presentaciones ya ni siquiera se hace eso, lo que debe de ser el colmo del aburrimiento. A veces me planteo dejar de utilizarlas, porque el alumno confunde la transparencia (que es un apoyo a la explicación del profesor) con unos apuntes.


Por otra parte, el profesorado tiene que abandonar muchos hábitos y tiene que adquirir otros. Tiene que asumir que recortar su temario no es un sacrilegio, y que si el alumno no recibe una sesuda clase magistral sobre el punto 8.4 del temario no por ello va a acabar en el arroyo convertido en un homeless desarraigado y apartado de la sociedad. El profesor tiene que asumir que la clase magistral puede ser importante, pero desde luego no es lo más importante en el proceso de aprendizaje del alumno. Y tiene que aprender a planificar y a establecer mecanismos de medición del tiempo que dedican sus alumnos para poder mejorar continuamente sus estimaciones y su planificación. Pero eso sí, a los profesores alguien debería de explicarles mejor qué es lo que se espera de ellos, cómo se va a reconocer el enorme esfuerzo de adaptación que estamos realizando, y si se va a valorar de alguna forma al buen profesor o, por el contrario, los seguirán evaluando por el número de JCRs que publican cada seis años. El voluntarismo dura un tiempo, pero inevitablemente se acaba y si no hay una apuesta clara y firme por guiar y apoyar con medios técnicos y humanos al profesorado en esta reconversión podríamos acabar volviendo, desmoralizados, al punto de partida, a la clase magistral.

Aclaración: algún comentario me demuestra que lo de Bolonia todavía no está muy bien explicado. Las 35-40 horas a la semana INCLUYEN las horas de clase, tutorías, etc. Es decir, TODAS las actividades académicas del alumno, tanto presenciales como no presenciales.

jueves, 12 de febrero de 2009

El manual en extinción


Desde Pearson Educación me envían el siguiente mensaje:
Pearson Educación lleva más de 100 años publicando manuales universitarios. A lo largo de este tiempo hemos comprobado cómo la compra y el uso de un texto obligatorio, incrementa el porcentaje de aprobados de la asignatura en cuestión. Por ello, desde www.pearsoneducacion.com/bibliopresentaciones podrá descargarse la bibliografía recomendada en un formato visual y atractivo que hará aumentar el interés de sus alumnos por el manual recomendado y, por ende, por su asignatura.
Reconozco que, como el 90% de los profesores universitarios de este país, mis conocimientos sobre didáctica y pedagogía son bastante escasitos, a pesar de llevar dando clase desde el año 91. Un día terminé la carrera y a los tres meses estaba dando clase. Desde entonces he ido generando mi propia experiencia a base de buena voluntad, sentido común y algunos cursos, tratando de transmitir lo mejor posible los conocimientos a mis alumnos.

Las preguntas más recurrentes a principios de curso suelen ser del estilo "¿qué libro sigues en la asignatura?" Y la respuesta no suele gustar a todos los alumnos, porque yo hace años que no sigo EL LIBRO de la asignatura (aunque admito que seguí unos años el Pressman, de Ingeniería del Software, como la Biblia). Ya no creía en el sistema ni cuando estudiaba: tengo una enorme tendencia a dormirme cuando algo me aburre, y en la facultad lo pasaba realmente mal en muchas clases, porque cuando un profesor SIGUE un libro tarde o temprano te preguntas si no serás más productivo leyéndolo tú en la biblioteca. Y así, en efecto, en cuarto y quinto estuve más en la biblioteca que en clase en muchas asignaturas que funcionaban bajo este esquema.


Dicen los de Pearson que cuando se sigue un único manual hay más aprobados. Pues claro: acotas el campo a lo que opina un único autor y profesores y alumnos son felices en ese pequeño redil: al profesor no le incomodan con preguntas sobre cuestiones o puntos de vista que no aparecen en el manual y el alumno sabe qué tiene que aprender para superar el examen.


Pues no me gusta ese sistema. Ya no me gustaba cuando sólo tenía la biblioteca para complementar la asignatura, pero mucho menos ahora, en que la Biblioteca de Borges se ha encarnado en Internet. Señores de Pearson, yo respeto enormemente a quien se gana la vida vendiendo libros, pero creo que como los señores de la prensa y la música, las editoriales tienen que empezar a pensar en introducir variantes en su modelo de negocio, que ya no puede basarse en un libro acompañado de unas bonitas transparencias. Porque el estudio del alumno no se puede basar en la lectura de UN libro.


En mis clases utilizo varios libros, por supuesto, y para cada tema los alumnos saben qué capítulos recomiendo de las diferentes lecturas, pero es que además hoy tenemos la inmensa suerte de tener a nuestra disposición una enorme cantidad de recursos que, bien combinados, permiten no sólo abrir el foco de la asignatura sino también hacer las clases y el estudio más entretenidos. Hay que asumir que a los alumnos ya no se les puede tener dos horas aguantando un rollo enorme, una clase tras otra.
Su capacidad de atención, como la de toda la sociedad, se ha reducido por un número cada vez mayor de estímulos y de información que nos llega de todas partes y en diferentes formatos. Sin renunciar a que el alumno adquiera el irrenunciable hábito de la lectura profunda, necesario para que exista capacidad de pensamiento profundo, hay que tratar de aprovechar herramientas que les resultan conocidas para acercarnos a su idioma y a sus expectativas, tratando de capturar su atención. No es fácil encontrar una combinación equilibrada de libros, foros, blogs (lectura y escritura), vídeos, wikis, etc, sin caer en el absurdo o marear al alumno, pero hay que probar y poco a poco se va encontrando el equilibrio e identificando las herramientas que nos sirven y las que no nos sirven.

De eso tiene que ir Bolonia, entre otras cosas: de que el alumno incremente su responsabilidad en el estudio y se organice y trabaje desde el primer día, pero también de que el profesorado busque alternativas y se moleste en adquirir las herramientas y competencias necesarias para salir de la pesadez de la ecuación clase=rollo_de_2_horas+transparencias+manual

Eso sí, también la aplicación de Bolonia en este país también debería ir de que al profesor se le empiece a valorar por la calidad de su docencia y no sólo por la de su investigación, pero "esa es otra historia que merece ser contada en otra ocasión."

jueves, 4 de diciembre de 2008

Un proyecto de ciudad


Hoy he tenido la enorme suerte de asistir a la presentación de lo que debería ser el Campus de Ourense en unos años. Digo que "debería" porque para ello habrá que superar muchas dificultades: crisis, políticos, especuladores, ignorantes, catedráticos encerrados en sus torres de marfil (o sea, más ignorantes), etc.

A pesar de todas estas dificultades estoy convencido de que Ourense no dejará escapar una propuesta como ésta, que nace de los cerebros privilegiados de Patxi Mangado y José Miguel Iribas. Y Ourense no dejará escapar esta propuesta porque como se dijo hoy en la presentación del proyecto, no es una propuesta de campus, sino una propuesta de ciudad. Podría hablar durante líneas y líneas, pero se ha desarrollado una web donde se puede ver el proyecto y, lo mejor de todo, se ha habilitado un apartado de opinión para que todo el mundo pueda decir qué le parece, tanto a nivel general como sobre diferentes partes de la propuesta. Todos los proyectos urbanísticos deberían de hacerse así, con vocación de diálogo con los ciudadanos que son los que los usan o los sufren, pero que siempre son los que pagan.

Ourense no tiene una universidad histórica, ni siquiera tiene un campus histórico (nace a trompicones en los años 80), pero tiene la gran suerte de tener un campus urbano, integrado en la ciudad, con amplios espacios y un enorme potencial de interacción con su entorno. Lo que hoy he visto, que espero poder ver realizado antes de jubilarme (malo será, en 30 años :-) es una propuesta valiente y coherente, en la que se busca, entre otras cosas, retener el talento: formamos excelentes titulados a los que esta tierra no retiene, por falta de oportunidades. Se plantean, por ejemplo, espacios para la implantación de spin-offs acompañados de viviendas de alquileres asequibles para facilitar a nuestros emprendedores la puesta en marcha de su aventura. O un tranvía que conectaría el Palacio de Congresos del campus con la estación del AVE (qué ignorancia más atrevida la de nuestro país, que no tuvo empacho en librarse de los tranvías como algo anacrónico y antiguo para sustituirlos por coches y más coches).

Vamos, que me ha gustado mucho, se nota ¿no? Pues si queréis ver la web (que además está muy bien), la tenéis en www.aportadegalicia.com

Felicidades a los arquitectos y urbanistas que han elaborado esta propuesta, a Caixanova y el Concello de Ourense por haberlo entendido y apoyado desde el principio, y a Juan Fco. Gálvez, vicerrector de este campus y sin embargo amigo ;-) que fue quien un día tuvo un sueño que estoy seguro de que se hará realidad.

martes, 14 de octubre de 2008

¡Que inventen ellos!


Leo hoy en El País que, "si las universidades públicas necesitan 100 euros para pagar a su personal, los fondos que reciben de las comunidades autónomas para todos sus gastos son, como media, de 107 euros". Hace un par de días, en el mismo periódico se señalaba que la falta de fondos en la Universidad de Santiago pone en peligro proyectos europeos conseguidos gracias a la calidad del curriculum de sus investigadores, y en competencia con otras universidades europeas (la foto, procedente del artículo de El País, muestra el laboratorio de Química Orgánica de la Universidad de Santiago, donde aunque no lo parezca trabajan en proyectos de nanotecnología).

La situación en la que llevan a cabo su trabajo los investigadores de muchas universidades españolas sólo se puede calificar como esperpéntica, y así y todo, echándole ilusión, coraje, horas y mucha imaginación, muchos grupos de investigación son punteros en sus ámbitos y compiten de tú a tú por proyectos con colegas de países en los que tienen muy claro que una sociedad es el reflejo de su sistema educativo e investigador.

Si después de un largo ciclo de bonanza económica nos encontramos a la primera de cambio con esta situación, da pánico pensar en lo que puede ocurrir cuando la crisis impacte de lleno en los presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas. Y más, cuando en algunos sitios como en la Comunidad de Madrid aprovechan que el río baja revuelto para continuar desmontando, por la vía del desprestigio y el estrangulamiento económico, los servicios públicos (primero fue la Sanidad, y ahora parece que le toca a la Universidad).

Aquel "¡Que inventen ellos!" sigue, por desgracia, muy presente en este país.


domingo, 27 de abril de 2008

La Universidad centrada en el alumno

En un post de hace unos días Tim O'Reilly llama la atención sobre una pregunta que le hicieron a Jeff Bezos, presidente de Amazon, en una entrevista en Business Week:

Q: Every company claims to be customer-focused. Why do you think so few are able to pull it off? A: Companies get skills-focused, instead of customer-needs focused. When [companies] think about extending their business into some new area, the first question is "why should we do that—we don't have any skills in that area." That approach puts a finite lifetime on a company, because the world changes, and what used to be cutting-edge skills have turned into something your customers may not need anymore. A much more stable strategy is to start with "what do my customers need?" Then do an inventory of the gaps in your skills. Kindle is a great example. If we set our strategy by what our skills happen to be rather than by what our customers need, we never would have done it. We had to go out and hire people who know how to build hardware devices and create a whole new competency for the company.

Al leerlo he pensado que también las facultades y escuelas de ingeniería tienden a organizar su oferta formativa en torno a las competencias del profesorado en lugar de las necesidades de los futuros titulados y sus empleadores, por lo que los planes de estudio, que una vez pudieron ser novedosos, originales y atractivos, se vuelven pronto rancios y desfasados, especialmente en las carreras científicas y tecnológicas. El profesorado tiende a anclarse en lo que conoce, en "su asignatura" tal y como la concibió. Conozco algún profesor que imparte su materia con los apuntes que tomó siendo estudiante, y repite año tras año exactamente los mismos temas y ejercicios.

Una de las cosas que más claras tenía cuando comenzamos con la elaboración de nuestra propuesta de título de Graduado en Ingeniería Informática en el mes de diciembre era que el plan de estudios no podía hacerse sólo en la Escuela y desde la Escuela, pues entonces, inevitablemente, crearíamos un híbrido entre las dos titulaciones actuales que se adecuaría perfectamente a los conocimientos, capacidades e intereses investigadores del profesorado, pero que con total seguridad no respondería a las necesidades del mundo de la empresa. Por ello nombramos un comité asesor con profesionales provenientes de empresas de todo tipo (tecnológicas y no tecnológicas), con el fin de que nos ayudaran a trazar las líneas maestras que garantizaran el mayor nivel de empleabilidad posible de nuestros titulados y, por extensión, el mayor nivel de utilidad de éstos para la empresa. Pero sobre todo, para que nos ayuden en los próximos años a mantener nuestra oferta formativa actualizada, a responder a tiempo a los cambios de nuestro entorno.

La apuesta por hacer un plan de estudios en la Escuela y desde la empresa ha sido, por ahora, muy bien acogida en el Centro, pero ya veremos si la cosa va así de bien cuando en vez de competencias técnicas y transversales comencemos a hablar de asignaturas y créditos. Lo que es seguro es que siempre existirá quien piense que un plan de estudios en el que el alumno no dedique una enorme cantidad de horas a SU asignatura, no es un plan de estudios que merezca la pena. Siempre existirá quien piense que los planes de estudio se hace repartiendo una tarta entre áreas de conocimiento. Y siempre existirá quien piense que, por el hecho de ser, por ejemplo, catedrático/a está ungido/a por la lengua de fuego de la sabiduría, y que él/ella conoce mejor que nadie las necesidades del mercado (que coincidirán, curiosamente, con las de su área o grupo de investigación).

De momento aquellos para los que la Universidad sólo son los papers y los proyectos de investigación, y la docencia una molestia interrupción periódica, son minoría y esperemos que sigan siéndolo en los próximos meses.

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